Se trata de siete iniciativas que se realizarán en los sectores de Cariquima e Isluga y que suman en total 23 millones de pesos apalancados por el municipio de Colchane.

El equipo de Fomento Comunal de la Ilustre Municipalidad de Colchane, a través del Programa de Desarrollo Territorial Indígena, de Indap, postuló al Programa de Suelos Degradados del Ministerio de Agricultura, adjudicándose siete iniciativas, que tienen en común el recate de tecnicas ancestrales aymaras de la comuna, que evitan la erosión del suelo, la recuperación de cultivos tradicionales en conjunto con  la identidad y costumbres familiares de los aymaras.

Según explicó Alvaro Casas, Ingeniero Agrónomo del PDTI y master en gestión y políticas públicas del municipio de Colchane, se logró apalancar 23 millones de pesos en iniciativas que permiten rescatar la tecnología ancestral aymara en la recuperación de suelos degradados para mantener o aumentar la productividad de estos.

El municipio se adjudicó cinco proyectos en la localidad de Escapiña en el sector de Isluga y en la localidad de Ancuaque, en el sector de Cariquima, dos. Se trata de prácticas ancestrales, que se realizan en el territorio andino como la recuperación de bofedal , los muretes de piedras para las terrazas y andenes, la incorporación de guano y cerco perimetral. Las familias que se adjudicaron esos proyectos además de recuperar sus prácticas ancestrales reciben un beneficio económico

Rescate

“Estamos contentos porque es fruto del trabajo que nosotros buscamos, esto es que Colchane recupere estas técnicas ancestrales, se trata de una tecnología aymara que hace que la comuna siga presente en los sistemas de patrimonio agrícola nacional, cada ves que se ponen en valor estas prácticas, en especial cuando se trata de jóvenes quienes realizan estas prácticas”, dijo Álvaro Casas. 

Uno de los proyectos destacados es la construcción de una pirca de piedra en Ancuaque. Según explicó Casas, esta es más que un deslinde entre dos comunidades o barrera para el paso del ganado, “Las prácticas ancestrales, que pasan de generación en generación, permiten de una forma eficiente controlar, por ejemplo, las consecuencias del cambio climático. Cuando se tiene un murete de piedra, esta infraestructura permite contener el suelo y los cultivos que se siembran de forma ancestral, se incluye el guano y permite que no exista erosión en el suelo. A través del trabajo se une a las familias, entonces desde el punto de vista cultural, social y productivo los  muretes van a servir para cosechar cultivos tradicionales como la habas, la quinua, la papa nativa, esto permite que vaya todo encadenado, potenciando la biodiversidad de la comuna tanto en las líneas de la ganadería y los cultivos, para que sus prácticas no se vayan perdiendo”.  


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